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Es en esos momentos de cansancio, en los que te da incluso pereza buscar alguna película entre todo el catálogo de Netflix, cuando decides ver casi la primera sugerencia o novedad que aparece en pantalla, en este caso “Wheelman”, una de las últimas cintas de acción de la plataforma de streaming americana, protagonizada por Frank Grillo. Quizá por eso mismo, tampoco iba con muchas expectativas, y la película no es ni mucho menos digna de los Óscar de la academia, aparte de que el género está bastante explotado en Hollywood. Y sin embargo ha hecho que esté aquí sentado escribiendo estas líneas sobre ella.

Vamos por partes (y voy a intentar que sin muchos spoilers).

El argumento es similar al de muchas otras, un conductor al más puro estilo Transporter se ve metido en un lío durante un “trabajo” y termina lidiando con dos bandos diferentes para salvar a su familia. Nada nuevo en este aspecto desde luego, aunque puestos a comparar, se podría decir que es una mezcla entre Locke y la reciente Baby Driver, pero en versión película de serie B. Todo esto aderezado con una buena cantidad de tacos que ni el mismísimo Samuel L. Jackson en sus tiempos mozos, y unas constantes llamadas de teléfono.

A los mandos de la cinta tenemos a Jeremy Rush, un director novel, y que sin embargo da a película un ritmo bastante rápido con el que te da poco tiempo a pensar en los errores, centrando muy bien la acción en torno a los coches, con prácticamente todos los planos desde el interior del coche (la fotografía es otro de sus puntos fuertes). Mi parte favorita está precisamente relacionada con esto: Durante toda la película vemos cómo la acción parece centrada en lo que le ocurre al personaje protagonista (Grillo), sin embargo, en unos de los momentos en que se baja del coche, es su hija quién le reemplaza al volante, adquiriendo en ese momento el rol protagonista durante unos pocos minutos, dándonos a entender de esta manera que lo importante siempre ocurre en el vehículo independientemente de quién lo conduzca.

En resumidas cuentas, una película muy entretenida de persecuciones con toques interesantes de dirección y fotografía, perfecta para esas tardes/noches sin nada que hacer.